Recuerdos de lo que no ha pasado

sábado, septiembre 10, 2005

Con ustedes, Eduardo Mendoza


Con este consuelo me metí en la cama y traté de dormirme repitiendo para mis adentros la hora en que quería despertarme, pues sé que el subconsciente, además de desvirtuar nuestra infancia, tergiversar nuestros afectos, recordarnos lo que ansiamos olvidar, revelarnos nuestra abyecta condición y destrozarnos, en suma, la vida, cuando se le antoja y a modo de compensación, hace las veces de despertador.

El misterio de la cripta embrujada, Seix Barral, 1978