Recuerdos de lo que no ha pasado

jueves, julio 26, 2007

¡Hola a todos! ¡Soy El solitaria!

Hay en realidad dos universos, paralelos e irreconciliables.

En uno de ellos el destino hila el hilo con cierta gracia, con cierto aparato, teje las redes con armonía, gravedad y dramatismo. En el otro, el destino hila mal, a destiempo, sin sal. En este segundo universo el destino teje la vida con tripas de cerdo.


Y si no, miren a Jaime Jiménez Arbe.


El Enemigo público número 1 durante 13 años cometió treinta atracos, se llevó nosecuántos millones. Poseía un arsenal tal como para armar a un comando de rebeldes nigerianos. Según fuentes policiales, es probable que hubiera adquirido estas armas inutilizadas y que él mismo las hubiese restaurado. Mató a dos guardias civiles y a un policía. Planificaba sus atracos hasta la extenuación, anotando los más mínimos detalles. Siendo como habría de ser hombre de mundo, estuvo primero casado con una británica, y anteriormente, cuando apenas tenía 22 años, con una finlandesa. Ahora tenía un ligue con una brasileña a la que, por amor, le mandaba todo lo que robaba.

En uno de los universos este elemento es un exmilitar, un tipo sobrio, seguro de sí mismo, frio como el acero. Es un ex-espía que con la caída del muro de Berlín se quedó sin trabajo. Un asesino despiadado, que conoce como la palma de su mano cada detalle de la psicología del ser humano. En este universo es un James Bond, a bordo su Aston Martin, lucky strike en los labios, una copa de martini en la mano. Agitado, no revuelto. Es un Michael Caine, un ladrón atractivo, romántico, seductor y canalla que sueña ser Robin Hood y le roba a los ricos para dárselo a sus novias pobres.

En el otro universo, aparece el destino y lo jode todo. Aparece un Jaime Jiménez Arbe barrigón, despeinado, pendenciero, charlatán, fanfarrón, paranoico, borrico y astroso. "¡Hola a todos, soy el solitario!" dice saliendo del juzgado aparentando indiferencia y buscando una frase genial con que definirse. Le sale Hola a todos, soy el solitario.


En el segundo universo, a Jaime Jiménez Arbe no le pega ser ladrón de guante blanco. Le pega ser atracador de sucursales de segunda y le pega ser putero y beber mucho y beber DYC. Le pega tenerla pequeña y haber sido agredido por sus compañeros, de pequeño.

En este segundo universo, a Jaime Jiménez Arbe no le pega ser El solitario, le pega ser El solitaria. Un ladronucho de tres al cuarto que se echó novia por intrnet y que a falta de amores españoles, pagaba amores brasileños con el dinero que los bancos nos roban a nosotros. Le pega ser El solitaria, un pobre diablo que nunca ha sido nadie y que cuando los maderos portugueses le sacan una foto enseña el pulgar con expresión bobina. De bobo. Le pega ser El solitaria, un ladrón de poca monta al que apodaron así porque gustaba ir de putas a un burdel de Logroño donde pilló el parásito comiendo jamón de pata verde.


Este segundo universo es el nuestro, no se engañen. Aquí el destino hila hilos con guantes de boxeo. En nuestro universo no caben James Bond ni Michael Caine ni martinis ni Aston Martins.

La policía portuguesa ha detenido por fin al Enemigo Público Número 1 español: Jaime Giménez Arbe, El solitaria.